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La Sonora Ponceña

Don Quique, Papo Lucca y La Sonora Ponceña

Era en Ponce, Puerto Rico, cuando en el 1944 un músico oriundo de Yauco, pero ahora residente de esa ciudad, Enrique “Quique” Lucca Caraballo, decide formar una agrupación musical.  Configurada originalmente por dos trompetas, ritmo y voces, y constituida en su totalidad por músicos ponceños, la orquesta es bautizada “Orquesta Internacional”.

Diez años más tarde, el sueño de Lucca, el de lograr hacer algo transcendental, se empieza a esfumar.  Cansado de la fiestas de salón y los contratos domingueros, decide desbaratar el conjunto.  El quería algo más que un quinteto como el que lideraba en ese momento y buscaba aumentar sus ingresos para sustentar mejor a su esposa Angélica y a sus tres hijos:  Zulma, Enrique y Wanda.

Pero llevaba la música en la sangre, y al poco tiempo, febrero de 1954, los reunió de nuevo.  Don Enrique iba a establecer un nuevo conjunto, uno más grande, con un sonido más potente.  Para alcanzarlo, se había nutrido de un repertorio de temas populares compuestos por Arsenio Rodríguez (a quien le tenía una profunda admiración), la Sonora Matancera y el Conjunto Casino, el de los dos Roberto:  Faz y Espí.  El nombre oficial de la flamante orquesta sería ¡La Sonora Ponceña!

Los primeros discos de la Ponceña, a pesar de su éxito comercial y excelente instrumentación, no dejaban de ser extraños, ya que se hacían llamar “Sonora”, tenían formato de Orquesta y sonaban como un Conjunto.  Y la razón era evidente;  aún estaban bajo la influencia del “Ciego Maravilloso”, Arsenio Rodríguez, el tercer cubano, cuyo sello musical era parte inquebrantable de los conjuntos de la época.  En sus comienzos, La Ponceña y La Perfecta de Eddie Palmieri, orquesta ubicada en Nueva York, eran muy parecidas, con la excepción de que la sección de vientos de esta última estaba centrada en los trombones.

Tres hechos determinaron la consolidación del estilo de La Sonora Ponceña.  El primero fue el nacimiento en 1946 de Enrique Arsenio, el hoy internacionalmente reconocido “Papo”, un niño prodigio que hiciera su debut profesional en el programa de televisión de la popular cantante puertorriqueña, Ruth Fernández, tocando el piano y acompañado por la orquesta fundada por su padre.

La Segunda  fue la compra del sello Inca por parte de Jerry Masucci, dueño de la firma Fania Records, quien había escuchado a La Sonora en diferentes conciertos durante sus visitas a Nueva York.  Se compra ampliar la distribución y le dio a la Orquesta la oportunidad de conocerse por toda la cuenca caribeña.  La tercera, el hallazgo por parte
de Papo de la obra musical del pianista Oscar Peterson, considerado uno de los mejores exponentes de Jazz, y cuyo estilo se escuchaba en sus solos de piano.

La historia del desarrollo y eventual éxito del pequeño Enrique está llena de gratas y amenas memorias.  Como cuando por más que tratara, en su primera presentación profesional en el programa de Fernández, descubre que no podía alcanzar los pedales del inmenso piano negro que le habían proporcionado.  Tenía cuando eso once años y siendo para su edad fisicamente chico, si se sentaba a tocar, los pies no le llegaban a los pedales y si lo hacía parado, casi no veía las teclas.  Al rescate Don Quique, quien consola al niño y le dice que no se preocupe porque él nunca permitiría que esa tarde perdiera la oportunidad de tocar profesionalmente por primera vez , le amarra unas extensiones a sus zapatos para que pudiera manejar los pedales.

Otra entretenida anécdota sucede cuando tenía cinco años.  Resulta que el niño tocaba las claves con gran habilidad y una de las diversiones favoritas de su padre era verlo tocar con el grupo.  Una tarde, mientras el Conjunto Internacional ensayaba, Papo se sienta detrás de una tumbadora mucho más grande que él y comienza a tocar “Ran Kan Kan”, el mambo descarga que popularizara Tito Puente, con tanta precisión que los miembros de la orquesta lejos de interrrumpirlo, decidieron acompañarlo.  Días mas tarde, Don Quique habla con un buen amigo , Francisco Alvarado, y con su ayuda matriculan al pequeño en la Escuela Libre de Música Juan Morel Campos de Ponce.  Ahí los profesores le enseñaban las normas por la mañana y Don Quique las reforzaba por las noches.

En noviembre de 1957, el niño es la atracción principal de La Sonora Ponceña durante un baile en la ciudad de Bayamón.  Familiares, amigos,músicos y el público en general quedan encantados con la presentación, y aunque esa noche no se habló mucho del pequeño pianista, para Don Quique, su conjunto, por fin estaba en la ruta que siempre había anhelado.  El año siguiente, tres discos de 78 rpm materializan su quimera.  Especialmente, el último de ellos, donde La Sonora Ponceña con Papo Lucca en el piano, acompaña a los boleristas Felipe Rodríguez y Pedro Ortíz Dávila, “Davilita”.  Tapas de refrescos nuevamente son utilizadas para que alcance los pedales.

Durante los sesenta, Papo se convierte en la imagen principal y emblema de La Sonora Ponceña y los empresarios comienzan a exigir en los contratos la participación del chico. Y en cada presentación, todas las miradas quedaban fijadas en Papo, no sólo por su juventud, sino también por su innegable talento.  A mediados de esa decada, el joven paso de ser el orgullo de su padre para convertirse en el orgullo de su ciudad.

El representante del Sello Inca, Pedro Páez, interesado en La Sonora Ponceña, le ofrece a Don Quique un contrato que no duda en firmar, y con algunas canciones compuestas por integrantes del grupo y otras originales de Arsenio Rodríguez, La Ponceña graba su primer disco de larga duración.  Titulado “Hacheros Pa’ Un Palo”, todos los arreglos estuvieron a cargo del joven Papo.

El disco, y en especial el tema de le daba nombre, se convierte en un tremendo éxito radial en Nueva York.  Lo mismo sucede con la Segunda grabación, “Fuego en el 23”, realizada en 1969.  Cuando eso, además de Don Quique y Papo, La Sonora Ponceña estaba integrada por los cantantes Luigi Texidor y Tito Gómez, el bajista Tato Santaella, el timbalero Edgardo Morales, el conguero Félix Torres, el bongosero  Francisco Alvarado y los trompetistas Carmelo Rivera, José Rodríguez, Delfín Pérez y Ramón Rodríguez.

Lucca llegó a conciliar tal influencia con la de Lili Martínez Griñan, el pianista y arreglista del Conjunto de Arsenio Rodríguez, que logró un estilo muy propio, y el que poco a poco se convirtiera en la base de toda la agrupación;  aún cuando ese cambio no se hace presente en las primeras grabaciones con Fania.  El primer disco para ese sello fue “Navidad Criolla”, álbum que recoge una gran parte de la tradición de aguinaldos y parrandas puertorriqueñas.  Los siguientes tres discos, “Prende el Fogón”, “Sonora Ponceña” y “Sabor Sureño”, regresan nuevamente al estilo de Arsenio y la similitud con Palmieri.  No fue hasta 1975, con el disco “Tiene Pimienta”, que Papo Lucca incorpora diferentes sonoridades con un teclado electrónico, hecho que consolida el siguiente año en “Conquista Musical”.  La razón:  el cambio de productor.  Para ese disco, la disquera reemplaza a Larry Harlow con Louie Ramírez, quien además se asocia con Papo.

Aconsejado por Louie, La Ponceña inicia una gira por el Caribe y empiezan a internacionar su música interpretando y grabando temas, tales como “La Pollera Colorá”, del colombiano Wilson Choperena y bombas, merengues, boleros-feeling, guaguancós y sones.  A fines de los 70’s , La Ponceña graba un disco con Celia Cruz, “La Ceiba”.  Ese disco simboliza el cambio definitivo.  Para ese entonces ya se habían incorporado como cantantes los puertorriqueños Miguel Ortíz y Yolanda Rivera, los que fueron seleccionados por las características tan disimiles que tenían; y cosa que lejos de turbar al oyente, como muchos temían, logró todo lo contrario.

En 1980, Papo graba uno de los discos más llamativos de La Sonora, “New Heights”, grabación que propuso un nuevo concepto, la ilustración de la carátula.  Esa ilustración (y las siguientes), los acercan aún más al público y les crean, aparte de aficionados de su música, un nuevo grupo de seguidores, coleccionistas de tapas.  Además, con ese disco, comienzan a titular las grabaciones en Inglés, cosa que refuerza el carácter internacional de la orquesta y es la que mejor mostraba una producción a nivel visual.

A mediados de los 80’s, La Sonora Ponceña era ya conocida como la agrupación más importante de Salsa en Puerto Rico y los Lucca eran amos y señores de la sonoridad. Tanto así, que cuando contratan a un nuevo y desconocido sonero, el desaparecido Toñito Ledée, en menos de dos años ya era un ídolo popular.

Paralelamente, La Ponceña añade dos nuevas novedades;  Una, la tenaz grabación de canciones de música moderna cubana, especialmente la de Adalberto Alvarez y la de Pablo Milanés.  El primero, siendo Director de “Son 14”, le entrega a Papo dos inesperados éxitos, “Soledad” y “Cuestiones”; y el segundo, cada vez más alejado de la nueva trova que le diera fama y fortuna, le pone en las manos “Canción”, tema basado en un poema de Nicolás Guillen, y “Sigo Pensando en Tí”.  La otra fue su incursión en el Latin Jazz, lo que obliga a modificar la sección de vientos y el sonido.  Basado también en los arreglos, que cada vez tenían mayores elementos de Jazz, se torna aún más brillante.

Con una discografía de más de 30 discos,  uno de los que mejor refleja la historia y monumental contribución que Papo y La Ponceña le han entregado a la música popular caribeña, fue grabado en vivo el 19 de febrero de 2000 en el Anfiteatro Tito Puente de Puerto Rico para celebrar, en forma oficial, su 45 Aniversario.  Una impecable grabación donde están presentes muchas de las figuras que formaron filas en su seno y un repertorio que incluye, entre otras, los clásicos “Boranda”, “Timbalero”, “Fuego en el 23”, y “Ahora Sí”.  Algunas en versiones extra largas, justificadas sólo porque muestran el virtuosismo de su Director.

En los años subsiguientes, aunque no volvieron a grabar hasta el 2004, La Sonora Ponceña continuó con sus presentaciones, tanto en Puerto Rico como fuera del País.
Realizaron innumerables presentaciones en la Isla del Encanto, así como en Nueva York, La Florida, Washington, Connecticut, Philadelphia, Chicago, New Jersey, Venezuela, Panamá, Perú, Colombia, Ecuador, Paris, Inglaterra, Suiza e Italia.

El año 2004 resultó ser uno muy especial para Don Quique, Papo Lucca y su Sonora Ponceña. Por un lado, celebraron por todo lo alto, 50 Años en la música, mientras lanzaban al mercado su nueva propuesta musical, “Back to the Road”, bajo el Sello Pianissimo, propiedad del maestro Papo Lucca.

“Back to the Road” es un clásico disco de La Sonora Ponceña, donde se muestra lo que ha hecho de esta Orquesta una institución, demostrando que no se ha dormido en sus laureles y pasados éxitos, y envia un claro mensaje de que Papo Lucca sigue siendo un músico y visionario como pocos.  Este trabajo discográfico demuestra la calidad de la Ponceña, siempre en la línea correcta, manteniendo la tradición y su sonido incomparable.  Incluye, entre otros, Caprichosa, El Alacrán, Con Tres Tambores Batá.

En su Jubileo de Oro, que se celebró el 21 de febrero de 2004 en el Coliseo Rubén Rodríguez  ante 12 mil personas, La Sonora Ponceña reafirmó su posición como una de las agrupaciones más célebres de Puerto Rico.  Fue una fiesta como otras tantas que se forman cuando la Ponceña está en la tarima.  La agrupación que dirigen Don Quique y Papo Lucca, sólo supo brindar su especialidad, un derroche de la mejor salsa en el mercado y un álbum musical repleto de nostalgia que incluye unas páginas gloriosas en el repertorio bailable afroantillano.

La Cámara de Representantes y la Legislatura de Puerto Rico, así como instituciones y grupos relacionados con la cultura y el quehacer artístico puertorriqueño, reconocieron a Don Quique y Papo Lucca, por la aportación que éstos han hecho a la música popular en Puerto Rico y el mundo entero durante los pasados 50 años.

El 16 de marzo de 2004, les fue dedicado el vigésimo tercer “Día Nacional de la Salsa”, el más importante acontecimiento salsero en Puerto Rico, celebrado en la Ciudad de Carolina.

En la Ciudad Señorial de Ponce, su ciudad de origen, recibieron el reconocimiento del Alcalde, Hon. Rafael “Churumba” Cordero (QEPD), nombrando una de las calles de la Ciudad, “Enrique Lucca Carballo”, en honor a Don Quique Lucca.

En una votación unánime, la Junta de Directores del “Día Nacional de la Parada Puertorriqueña en Nueva York, designó a la Sonora Ponceña, en su 50 Aniversario, como la Orquesta Invitada de Honor en el Noveno Desfile Anual celebrado el 13 de junio de 2004.

Antes de finalizar el 2004, el 4 de septiembre tuvieron el gran honor de inaugurar, junto al “Apolo Sound” de Roberto Roena y a Richie Rey y Bobby Cruz, uno de los escenarios más importantes de Puerto Rico y el Caribe, El Coliseo José Miguel Agrelot.

La Sonora Ponceña está integrada por Don Quique Lucca, Fundador y Director;  Papo Lucca, Pianista, Arreglista y Director Musical;  Edwin Rosas, Daniel Dávila, Héctor L. Pérez y Fernando L. Colón, Cantantes;  Delfín Pérez, Efrén Camacho, Mario Marcucci y Alfredo del Valle, Trompetistas;  Alexander Rosas, Bajo;  Wilfredo López, Conga;  Domingo Gutierrez, Bongó y  Jessie Colón y Manolito Rodríguez, Timbal.

 
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Publicado por en 03/11/2011 en Biografias

 

Fania All-Stars

El Fania All-Stars, representante musical de Fania Records, popularizó la salsa de Nueva York durante los años setenta organizando conciertos en salas más y más grandes, desde el Red Garter en Greenwich Village hasta el Estadio de los Yankees en el Bronx. Algunas de las más grandes estrellas de las salsa estuvieron en su formación: Ray Barretto, Willie Colon, Johnny PachecoRubén BladesHéctor Lavoe, Ismael MirandaCheo Feliciano, Bobby Cruz, Pete “El Conde” Rodríguez, y artistas invitados como Tito PuenteCelia Cruz, y Eddie Palmieri.

Fania Records fue creada en marzo de 1964 por Johny Pacheco y el abogado Jerry Masucci. Originalmente un sello chico e independiente, las grabaciones del sello eran distribuidas en los negocios locales en el baúl del auto de Pacheco. Para 1967, el gerenciamiento de Masucci había comenzado a pagar dividendos. Después de que varios discos de Ray BarretoWillie ColónJoe Bataan, y Pacheco mismo se volvieran populares dentro de la comunidad salsera neoyorquina, Masucci promovió un zapada en el Red Garter.

Los dos primeros discos de Fania All-Stars, “En vivo en el Red Garter, Vols. 1-2”, fueron grabados esa noche, con invitados entre los cuales estaban Tito Puente y Eddie Palmieri. Como las ventas eran lentas fuera de Nueva York, Masucci las alentó haciendo otro show en vivo y filmándolo. Después de que las negociaciones para reservar el Fillmore East fracasaron, el Fania All-Stars aparecieron en el Cheetah en el centro de Manhattan el 26 de agosto de 1971.

El film dió el puntapié inicial que necesitaba la escena salsera. En 1974, viajaron a Zaire y actuaron antes de “Rumble in the Jungla”, la famosa lucha entre los peso pesado Muhammad Ali y George Foreman. Otra aparición en el estadio de los Yankees en 1975 fue también grabado y filmado, con el resultado de otros dos discos (Live at Yankee Stadium) y la película “Salsa”, lanzazda en 1976 por Columbia Pictures.

El mismo año, el Fania All-Star hizo su debut en estudio con “Un tributo a Tito Rodríguez”.Esto significo el comienzo de un contrato con la Columbia, para los que grabaron 4 discos. Lamentablemente, la libertad e improvisación de sus primeras grabaciones en vivo fue sacrificado por un efecto de estudio que ponía el enfánsis tanto en los productores y los ingenieros como en los invitados de alto perfil del jazz-fusion como Bob James, David Sanborn, Maynard Ferguson y Hubert Laws.

Aunque álbumes como Rhythm Machine de 1977 anduvo bien con los consumidores no acostumbrados a comprar salsa, fallaron en conectarse con su base de fans. La suerte de Fania Record comenzó a declinar a comienzos de los ochenta, no sólo por el público general, sino también por los latinos que se movieron de la salsa a los nuevos sonidos del merengue dominicano.

El Fania All-Stars grabó ocho álbumes de estudio durante los ochenta, moviendose gradualmente del sonido de fines de los setenta a un jazz latino más orgánico. En 1994, el grupo celebró el trigésimo aniversario de Fania Records con un concierto en San Juan, Miami y Nueva York. El Fania All-Stars continúo actuando ocasionalmente durante el resto de los noventa

 
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Publicado por en 01/11/2011 en Biografias

 

Hector Lavoe

Héctor Juan Pérez, nacido en el pueblo de Ponce, el 30 de septiembre de 1946, se trasladó a la ciudad de Nueva York a mediados de la década del 60 en busca de fama y fortuna como cantante. Trabajó por algunos meses con la orquesta del percusionista Francisco “Kako” Bastar, logrando grabar como primera voz del coro en el año 1967. El disco saldría al mercado al año siguiente. Pero durante el mismo 67, se produce su unión con el trombonista y arreglista Willie Colón, que redundaría en su primer disco como cantante principal, “El malo”. Héctor, con su estilo callejero y desafiante, resultaría el complemento perfecto para la música de Colón, estridente y atrevida para los puristas en la fusión de ritmos. Del 1967 al 1973 el binomio produce discos como “La Gran Fuga”, “Cosa Nostra”, “Lo mato”, ” El Juicio” y los dos volúmenes de “Asalto Navideño”. Los mismos son de vital importancia para la solidificación de la salsa como género. Canciones como “Juana Peña”, “Barrunto”, “Calle Luna, Calle Sol”, y “La murga”, son sólo algunos de sus éxitos. Luego de casi una década juntos, Willie, incapaz de seguir el ritmo de vida de Héctor, dado a la juerga y el exceso, decide que es mejor que siga cada cual por su lado. Esto coincide con, o tal vez propicia, la estrategia a seguir por el sello Fania, de lanzar a los cantantes de más éxito como solistas, apartados de las orquestas que le dieran fama. La separación es amistosa y no definitiva, pues Colón fue el productor de varios de los álbumes más exitosos de la carrera solista de Lavoe, que comienza en el 1975 con el disco “La Voz”. Le siguen los elepés “De ti depende” y “Comedia”, que producen éxitos como “Periódico de ayer”, de la autoría de Tite Curet Alonso, y la canción que por siempre le definiría: “El cantante”, escrita por Rubén Blades. También fue uno de los intérpretes estelares de la Fania All Stars, dando la vuelta al mundo con ellos. Durante los primeros años de la década del 80 el género sufrió la pérdida de popularidad. Lavoe continuó grabando, pero su adicción a las drogas y las tragedias personales, minaron su estámina y su claridad mental. La muerte de su suegra y su hijo, la fractura de sus piernas al saltar por la ventana de su apartamento que se quemaba, abonaba al tormento que intentaba apaciguar a través de las drogas. Todo esto culmina en el 1988. Tras la suspensión de un concierto en Bayamón que marcaría el reinicio de su carrera en la Isla, Héctor se lanza del décimo piso de un hotel de El Condado. No logra suicidarse, quedando malherido e incapacitado de volver a cantar. Transcurre sus últimos años en Nueva York, donde promotores se lucran presentándolo en conciertos cuando apenas podía hablar. A pesar de las ventas generadas por sus discos, Lavoe se vio en condición económica precaria. Murió el 29 de junio de 1993. Héctor Lavoe es considerado el mejor sonero, después de Ismael Rivera “El Sonero Mayor”. Su carisma en tarima y su don de gente fuera de ella, le ganaron la idolatría de su fanaticada, que casi le venera como un mártir de la rumba y la calle. “Héctor le podía mentar la madre a todo el mundo y el público se reía. Lo malcriaron”, señaló Willie en una ocasión. Famoso por llegar tarde a sus compromisos, Héctor solía decir que “yo no llego tarde, el público llega muy temprano”, en su canción “El Rey de la Puntualidad”. En el escrito citado al principio de esta breve biografía, Willie le describe como “graduado de la Universidad del Refraneo con altos honores, miembro del Gran Círculo de los Soneros, poeta de la calle, maleante honorario, héroe y mártir….por eso lo bautizaron como ‘El Cantante de los Cantantes”. De http://salsaclasica.com/heclator


 
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Publicado por en 20/10/2011 en Biografias

 

Adalberto Santiago

Adalberto Santiago es un cantante mundialmente famoso de salsa. Nació el 23 de abril de 1937 en el barrio de Pozas de Ciales (Puerto Rico). La voz principal relajada y perfecta de Adalberto están entre lo mejor de la salsa, y por más de dos décadas él ha sesionado como corista en incontables grabaciones en Nueva York. Sus influencias tempraneras incluyeron a los vocalistas cubanos geniales Beny Moré y Miguelito Cuní (n. 8 mayo de 1920, Pinar del Río, Cuba, m. 5 marzo de 1984, Havana, Cuba). Santiago inició su carrera profesional cantando con tríos y tocando bajo y guitarra. Después de escatimar con las bandas de Chuíto Vélez, Willie Rodríguez y Willie Rosario, su carrera realmente dio un gran giro cuando él se unió a la banda de Ray Barretto. En tarde 1972, Adalberto y cuatro otros miembros de la banda de Barretto se fueron a fundar la Típica 73. Él apareció en tres de sus álbumes antes de que el desacuerdo sobre la dirección musical le dirija a él, y otros tres miembros de la banda musical se han separado durante la mitad de los 70s para fundar a Los Kimbos. Entretanto, Santiago cantó como vocalista principal en lo dos álbumes aclamados por la crítica de la charanga, Fantasia Africana/African Fantasy y Our Heritage – Nuestra Herencia, por el flautista, compositor y productor Lou Pérez.

Los Kimbos fue conceptuado para ser una banda en funciones resistente y tuvo un sonido reminiscente de ambos: la banda predividida de Ray Barretto y Típica 73. Con ellos, Adalberto grabó en 1976 Los Kimbos y The Big Kimbos With Adalberto Santiago en 1977. Ese año él hizo su debut de solo en Adalberto, que fue producido por Ray Barretto y comprendió dos de sus composiciones. Los Kimbos continuó bajo el liderazgo del timbalero Orestes Vilató y grabó dos álbumes más Hoy y Mañana (1978) and Aquacero Ne Me Moja (1979). Santiago fue principal voz en una pista en Louie Ramírez y sus Amigos por Louie Ramírez. En 1979, Adalberto y Ramírez co-produjeron su siguiente sencillo: Adalberto Featuring Popeye El Marino. El mismo año, él se reunió con Ray Barretto en Rican/Struction. Ray produjo el siguiente álbum de solo de Adalberto, Feliz Me Siento, el año subsiguiente. El miembro de la Sonora Matancera, Javier Vázquez, produjo, arregló, dirigió y tocó el piano en el rootsy Adalberto Santiago, el cual fue contribución de Adalberto para la reanimación de los principios de la salsa de los 80s (típico). En 1982, él se alió con el director de orquesta/bongosero Roberto Roena para Super Apollo 47:50. Santiago co-produjo Calidad con Papo Lucca, quien también tocó piano, arregló una pista del disco y supervisó la dirección musical. Su álbum Cosas del Alma fue un álbum de boleros exuberantes que incluyeron su tercera versión grabada del clásico «Alma Con Alma» (previamente contenido en los álbumes de Barretto The Message y Gracias). Él regresó a la más dura y ribeteada salsa urbana en 1985 con Más Sabroso.

Adalberto hizo su versión madura de salsa romántica en la clásica Sex Symbol, con la producción, arreglos, dirección musical y piano por el ubicuo Isidro Infante. En 1990, él otra vez realizó Alma Con Alma, esta vez arreglada por Infante en un estilo de salsa romántica para el segundo álbum de Louie Ramírez denominado Louie Ramírez y sus Amigos. Santiago ha escrito canciones para un número de álbumes en los cuales él ha aparecido, ambos como director de orquesta y como solista, y ha proporcionado composiciones para otros artistas, tales como Joe Cuba. Adalberto sigue siendo el auténtico para sus raíces latinas y una declaración que él hizo en 1977 es todavía aplicable en los 90s: «Quiero llevar un mensaje verdaderamente latino a la gente; Esto es lo que yo hago mejor y la estructura de música latina es más conveniente satisfecha para mi estilo cantor».

 
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Publicado por en 18/10/2011 en Biografias